Una ruta en coche por Estonia permite recorrer ciudades medievales, islas y la naturaleza virgen del norte de Europa.
A poca distancia de España, Estonia se posiciona como un destino veraniego en el continente europeo. Un viaje en coche que parte desde su capital, Tallin, permite descubrir ciudades costeras, islas aisladas y playas tranquilas junto al mar Báltico.
La puerta de entrada, Tallin, combina un casco histórico protegido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco con distritos creativos modernos como Telliskivi y Noblessner. La ruta continúa hacia el suroeste con paradas en Haapsalu, un histórico balneario, y las islas de Muhu y Saaremaa, donde se conservan tradiciones rurales y arquitecturas de madera.
Islas y parques nacionales en la ruta
El recorrido también incluye enclaves singulares como la isla de Kihnu, reconocida por la Unesco y caracterizada porque sus mujeres mantienen vivas las tradiciones locales, desplazándose en moto con trajes folclóricos.
Por último, la experiencia abarca zonas costeras en Pärnu y travesías fluviales en el Parque Nacional de Soomaa, donde es posible navegar en canoas tradicionales de madera por paisajes naturales moldeados por la red de canales de deshielo.