La noche del 29 de diciembre fue la última vez que Alan Ismael Bordón salió a bailar con amigos en Tigre. Fue entonces cuando una discusión en un boliche llamado Tropitango se disparó hacia lo peor. A pesar de que la seguridad retiró al joven del lugar, un grupo de seis personas en dos vehículos comenzó a perseguirlo, hasta que terminaron con él tirado en el suelo.
La violencia fue brutal. Alan sufrió cráneo y hemorragia cerebral. Fue llevado de emergencia al Hospital Pacheco, donde permanece en coma inducido desde entonces. La familia del joven se movilizó ese mismo día para exigir justicia por lo ocurrido. En el centro de salud, su madre relató la gravedad del ataque y cómo su hijo se hizo el desmayado para evitar más lesiones.
La investigación judicial sigue en curso. Los familiares y amigos de Alan esperan con ansiedad que alguien sea llevado a juicio por lo ocurrido. Mientras tanto, el joven sigue luchando por recuperarse, pero la situación es grave.