Máximo Kirchner defendió a su madre, Cristina Fernández de Kirchner, contra lo que consideró una injusticia política y judicial. Afirmó que ella sigue trabajando por el país, pensando en qué es mejor para los argentinos y argentinas, incluso cuando le impiden ser candidata. Según él, la condena a tres años de prisión por corrupción es un intento de disciplinar al peronismo y evitar que su madre participe en el debate político.
Kirchner cuestionó lo que vio como una connivencia entre sectores del poder político y judicial. Alertó sobre el impacto político de excluir a la ex presidenta del debate público, ya que con ella ausente se pierde experiencia y una voz importante para comprender mejor la realidad política actual.
El dirigente también criticó las políticas económicas del Gobierno, advirtiendo que las reformas laborales impulsadas nunca generaron más trabajo en Argentina. Sostuvo que el país enfrenta un escenario complejo caracterizado por crisis económica y social generalizadas, lo que requiere una política fiscal prudencial para abordar la situación y generar empleo estable.
En este contexto, Kirchner hizo referencia a las restricciones impuestas a su madre, pero enfatizó que ella sigue trabajando por el país. Su presencia es fundamental para comprender mejor la realidad política actual de Argentina.