A los 59 años, el hombre relata cómo reconstruyó su vida y encontró un nuevo propósito enfocado en la resiliencia tras un accidente familiar.
Una pérdida devastadora en 2002
Hasta sus 35 años, Leo Ramal llevaba una vida plena como empresario textil en Mendoza junto a su esposa Raquel y sus tres hijos. Sin embargo, en el año 2002, un viaje laboral a Chile se convirtió en tragedia cuando su familia protagonizó un grave accidente vial en Mendoza, donde falleció su hija Milagros, de ocho años, y días después su esposa Raquel.
El camino hacia la resiliencia y el deporte
Tras afrontar la crianza de sus hijos sobrevivientes, Agustín y Catalina, Ramal encontró en la terapia, el apoyo de su entorno y el deporte una vía para procesar el dolor. Actualmente, practica triatlones e Ironman, y se dedica a brindar charlas sobre resiliencia y aceptación para guiar a otros que atraviesan momentos difíciles.