La investigación por el asesinato de Santiago, un joven de 20 años, ha tomado un giro inesperado con la fuga de su novia, M. N. N., una menor de edad que se encuentra en estado de protección policial. La joven llamó al 911 minutos después del crimen para informar que Santiago había resultado herido accidentalmente con una reja, pero un examen médico reveló dos heridas punzocortantes en el costado izquierdo del torso, lo que contradecía su versión.
La relación entre Santiago y M. N. N. era marcada por control y violencia, según relataron sus hermanas Macarena y Tamara. Según ellas, la novia insultaba a Santiago con frases degradantes y lo aislaba de su entorno, mientras que los episodios de violencia física eran frecuentes y habían sido testigos de golpes en la vía pública.
La familia de Santiago ha reconstruido una relación tóxica marcada por el control y la violencia. Según Macarena y Tamara, su hermano llegaba a casa con rasguños y lesiones que intentaba ocultar, incluso un corte profundo en la mano que atribuyó a un accidente con la cadena de su moto fue producto de un ataque.