Domingo, 05 Septiembre 2021 15:55

Lo desconocido como un camino de liberación personal

Mi amiga del parque Mi amiga del parque

Lo desconocido como un camino de liberación personal

@Ludbe_gonzalez

Disponible en Cont.ar, Mi amiga del parque es una película argentina estrenada en el año 2015, dirigida por Ana Katz. Cuenta con diversas nominaciones y en el mismo año de estreno obtuvo el Premio Sur a la Mejor Actriz de Reparto y en el 2016 el Premio Cóndor de Plata al Mejor Guion Original.

Liz (Julieta Zylberberg), es una madre primeriza casada con Gustavo (Daniel Hendler), quién está en un viaje de trabajo y solo se ve a través de la pantalla cuando ellos hacen videollamadas. Debido a esto la protagonista comienza a experimentar una serie de sentimientos que la desbordan y trata de buscar ayuda para poder organizar su vida cotidiana priorizando la relación que quiere fomentar con su hijo Nicanor. Después de una visita al pediatra donde le recomienda que tenga contacto con otras personas para estimular a Nicanor, Liz va al parque y conoce a Rosa (Ana Katz), la supuesta mamá de Clarisa. A partir de ese momento la vida de Liz empieza a cambiar de manera progresiva a medida que avanza la relación entre ellas. 

Las relaciones de poder, el control sobre las acciones de los demás, la minimización de las necesidades ajenas frente a experiencias que solo conoce ese otro, la falta de claridad en lo que se dice y las intenciones que se esconden en esas palabras, el cuestionamiento hacia la propia libertad; todos estos temas son tomados y puestos en juego para revelar las presiones que tanto la sociedad como las personas de más confianza ejercen en la maternidad generando una división o jerarquía que -hasta el padre- ordena la vida de la mujer sin buscar la complementación para lograr un equilibrio entre los deseos y necesidades de una familia en conjunto.

Esta película trata sobre los límites. Es un constante cuestionamiento sobre la confianza: ¿en quién se puede confiar? ¿en quién no? ¿por qué? Mientras plantea estas preguntas, consigue a la vez que el espectador se las haga sobre aquello mismo que está viendo. No se termina de saber por qué Liz confía en Rosa, ni tampoco si confía realmente.
De esta manera, la tensión se produce a partir de una fragmentación de los diálogos y el espacio: todo tiende a la confusión tanto de Liz como del espectador. Cada escena parece a punto de estallar, y así, en la pasividad de las palabras dichas se encuentra una ambigüedad que oscila entre la manipulación y las buenas intenciones sin dejar en claro cuál tiene más peso.

 

 

 

 

 

 

 

 

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