Martes, 03 Agosto 2021 10:36

Cielo rojo sangre

Cielo rojo sangre Cielo rojo sangre

El cuestionamiento de lo monstruoso que oscila entre la naturaleza y la contra natura.

Por IG: @Ludbe_gonzalez

Un grupo de terroristas secuestra un vuelo trasatlántico nocturno, y una mujer que sufre una extraña enfermedad revela un secreto monstruoso para salvar a su hijo.” Esta es la premisa con la que Netflix nos presenta “Cielo rojo sangre”, la nueva película alemana estrenada este 23 de julio y dirigida por Peter Thorwarth.

Entre el suspenso y el terror, se despliega una historia donde el mayor cuestionamiento es sobre el umbral que existe entre el bien y el mal en relación a lo monstruoso para, lejos de seguir estereotipos, poner a pensar al espectador sobre el lugar de la mujer como madre en nuestra sociedad.

¿Qué es la monstruosidad sino una hendija por la cual se quiebra la normalidad social y cultural?
Esta película viene a mostrar que eso que aterra puede tener que ver con la falta de comprensión, pero, sobre todo, con la contingencia del ser, y lo logra porque pone como protagonista al monstruo dándonos la posibilidad de conocerle en su interioridad. Esta forma de abordaje del monstruo como protagonista funciona como una estrategia para la identificación con el espectador que genere una dualidad sobre cuál es el verdadero monstruo y por qué.

La historia plantea un nuevo paradigma desde donde se narra la maternidad, mediante el cual se vislumbran las dificultades y los sacrificios, tanto como la dominación propia nacida del amor que busca derribar el mito de lo incontrolable de una condición dada por la naturaleza, o por la contra natura en este caso.

De una manera progresiva, comienza con un mundo ordinario en el que ronda una incógnita sobre Nadja, interpretada por Peri Baumeister y su hijo Elias interpretado por Carl Koch dando la impresión de ser una película de acción, pero a medida que avanza queda claro que ese principio es una suerte de excusa que permite el despliegue posterior. Desarrollada en el espacio reducido del avión, la tensión aumenta de forma constante en donde la sangre, la violencia y la desesperación se superponen y consiguen mantener el suspenso hasta el final.

Así, madre e hijo crean un lazo de entendimiento único que se dificulta por la intervención del miedo a lo desconocido que se ve manifestado en los demás personajes y se desarrolla una crítica fundamental que permite entender la importancia de escuchar lo que tienen para decir los niños.

 

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