El funcionario ultraderechista ingresó al complejo religioso en Jerusalén para realizar rezos y rituales, lo que generó duras condenas de autoridades palestinas.
Una incursión criticada en Jerusalén
El ministro de Seguridad Nacional de Israel, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, ingresó a la Explanada de las Mezquitas —conocida por la comunidad judía como el Monte del Templo— para pasearse por el complejo y llevar a cabo rituales talmúdicos. El hecho representa una violación al ‘statu quo’ histórico que prohíbe este tipo de manifestaciones en la zona.
La acción se llevó a cabo con el resguardo de las fuerzas de seguridad israelíes y contó además con la participación de colonos en el predio. La situación provocó una inmediata reacción de rechazo por parte de la gobernación palestina de Jerusalén, que calificó el hecho como un intento de alterar la identidad islámica del lugar sagrado.
Reacciones y advertencias de Hamás
Desde la gobernación palestina exigieron a la comunidad internacional que asuma sus responsabilidades para preservar el estatus legal e histórico de los sitios sagrados frente al riesgo de una división del área. Las autoridades remarcaron la necesidad de frenar las incursiones constantes de funcionarios.
Por su parte, el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) condenó el asalto al considerarlo un ataque directo contra la santidad de la mezquita de Al Aqsa. El grupo vinculó la medida con especulaciones electorales de los partidos de derecha de la ocupación y advirtió que la resistencia continuará defendiendo sus lugares sagrados.