La realidad económica para muchas familias argentinas es cada vez más desafiante. Según un informe de ATE-Indec, en octubre de 2025, una familia con dos adultos y dos hijos necesitaba $2.027.283 para cubrir sus necesidades básicas. La canasta alimentaria mínima para esa familia ascendió a $691.887.
La situación es aún más crítica si se considera que desde diciembre de 2015, el poder de compra de los salarios públicos ha sufrido una pérdida histórica del 54,8%. Un trabajador testigo del SINEP debería tener un salario actualizado por inflación de $1.417.335, pero en realidad se encuentra con solo $636.289.
Los monotributistas no están mejor parados, ya que acumulan más de un año sin aumentos y una pérdida total equivalente a $5.368.253 no recuperados. Frente a esta situación desesperante, ATE-INDEC reclama medidas urgentes para compensar la pérdida salarial.