La semana pasada en Aeroparque se vivió un verdadero desastre para los pasajeros de Flybondi. Más de 50 vuelos fueron cancelados sin previo aviso, dejando a cientos de personas con sus planes rotos y sin solución inmediata. La falta de comunicación por parte de la aerolínea fue particularmente frustrante, ya que muchos pasajeros se enteraron de las cancelaciones demasiado tarde, cuando ya habían llegado al aeropuerto.
La situación se agravó aún más debido a la insuficiente atención brindada por Flybondi. Aunque algunos pasajeros recibieron una noche de hotel como compensación, muchos otros quedaron sin asistencia, lo que les generó un gran malestar. “Me cancelaron tres veces el vuelo”, relató una pasajera con desesperanza en su voz. Otros pasajeros también expresaron su frustración, ya que sus viajes habían sido afectados de manera significativa.
La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) intervino rápidamente para investigar las causas de la situación y tomar medidas al respecto. El organismo informó que había labrado actas de infracción por cancelaciones sin aviso previo, lo que podría derivar en sanciones económicas o incluso la suspensión de operaciones para Flybondi. La falta de gestión adecuada por parte de la aerolínea plantea dudas sobre su capacidad para garantizar un servicio decente a sus clientes.