Alan Ismael Bordón, un joven de 20 años, sigue luchando por su vida en un hospital de Tigre después de haber sido brutalmente atacado por una patota en la noche del 29 de diciembre. La agresión ocurrió justo afuera del popular boliche Tropitango, en el corazón de El Talar. Según la investigación judicial, la discusión que desembocó en el ataque comenzó dentro del local nocturno, donde Bordón y otras personas se habían peleado.
Al salir del club, un grupo de alrededor de seis personas, que viajaban en dos vehículos, comenzó a perseguir a Bordón y otros dos jóvenes. La persecución terminó con una brutal agresión física contra la víctima, quien sufrió una fractura de cráneo y una hemorragia cerebral. Fue trasladado de urgencia al Hospital Pacheco, donde permanece en coma inducido.
La madre de Alan relata el terror que sintió durante el ataque: “Le dijeron que le iban a disparar. Tenían armas. Mi hijo se hizo el desmayado para que no lo lastimaran más”. La familia y amigos de la víctima han mostrado su preocupación por la falta de avances en la investigación, realizando una movilización desde el hospital hasta la comisaría interviniente.