El Arbolito de Navidad se arma cada año el 8 de diciembre, un día que coincide con la celebración de Inmaculada Concepción de la Virgen María en la Iglesia Católica. Esta tradición tiene sus raíces en la mitología nórdica y las celebraciones del solsticio de invierno. Los pueblos celtas solían tallear robles para decorar sus hogares con frutas y velas, lo que se considera una adaptación del árbol de la vida y hasta del universo.
Con el tiempo, esta costumbre se extendió por Europa y llegó al Nuevo Mundo en el siglo XVIII. El armado del Arbolito de Navidad simboliza el comienzo del tiempo de Adviento, un período de preparación para celebrar el nacimiento de Jesús. Aunque tiene sus raíces en la religión, se ha popularizado como una tradición familiar y cultural más allá del aspecto religioso.
En algunos países, la gente celebra un tiempo de Adviento que comienza el 1 de diciembre y finaliza el 24 del mismo mes. Esta celebración consiste en una serie de devociones y rituales que se van haciendo cada día hasta llegar al Día de Reyes. La noche del 24 de diciembre es cuando los padres, tíos o abuelos intercambian regalos entre sí, lo que se conoce como Nochebuena.