Tomás Pereyra, un joven de El Jagüel, vende budines para ayudar a su familia y sueña con abrir su propia cafetería.
Tomás Pereyra, un adolescente residente en El Jagüel, encontró en la elaboración y venta de budines una forma de colaborar con la economía familiar. Su emprendimiento surgió luego de que su padre perdiera su trabajo.
De la necesidad al emprendimiento
Tomás comenzó a cocinar budines y a venderlos en su barrio. Su dedicación y el sabor de sus productos le han permitido construir una clientela fiel y generar ingresos para su familia.
Sueño de la cafetería propia
Con el dinero que está ahorrando, Tomás tiene un sueño: abrir su propia cafetería en su casa. Ya está preparando un local para ofrecer sus budines y otras delicias a sus vecinos. Su historia es un ejemplo de esfuerzo y superación.