Crecen los robos a carteros para cometer estafas

Jueves, 30 Agosto 2018 10:33

En lo que va del año se duplicaron los asaltos. Los ladrones sacan plata de cajeros y hacen compras online.

Cuando Claudio vio el patrullero corrió a pedir ayuda. Le acababan de robar en una esquina ubicada en la localdiad de Martín Coronado. En el hecho, lo golpearon y le arrebataron su bolso. No le sacaron su celular ni la billetera, sólo se llevaron el morral con el que reparte cartas. A las pocas cuadras detuvieron a los ladronesAdentro del Ford Fiesta en el que escapaban encontraron los sobres revueltos y algunas armas.

 

Como ese, hay cientos de casos en Capital y el Conurbano. La tendencia crece casi tan rápido como los intentos de frenarla: los ladrones buscan las tarjetas de crédito y de débito para cometer fraudes bancarios y las consiguen atacando a quienes las reparten. En Argentina hay 5.700 carteros. La mayoría hace recorridos caminando o en bicicleta. Su imagen es una postal de muchos barrios. Por la cantidad de horas que pasan en la calle, están muy expuestos a la inseguridad.

 

Y aseguran que la situación empeoró en el último tiempo. “Se duplicaron los robos en lo que va del año”, confirmaron a Clarín en una de las empresas del rubro. Ese crecimiento está acompañado de otro delito: la estafa. “Advertimos un aumento en el fraude con tarjetas de débito en el proceso de distribución. La suba a junio de 2018 duplica lo registrado en todo 2017: el año pasado hubo 233 hechos y, durante el primer semestre del año, ya tuvimos 509”, indicaron desde una entidad bancaria. 

 

Es difícil que los bancos reconozcan esta tendencia porque la seguridad digital es una de las consignas de la nueva era. Por eso, entre las empresas encargadas de la distribución y los bancos se reparten culpas para dividir responsabilidades. Entre marzo y mayo, por ejemplo, sólo en el departamento judicial de San Martín se denunció al menos un robo a un cartero por día.

 

“La mayoría de los casos se dieron en Ciudadela. Detuvimos a seis personas, sin relación entre ellas, que se dedican a lo mismo. Cuando empezamos a investigar por qué se llevaban los sobres, descubrimos que estaba vinculado al fraude bancario", contaron en la fiscalía especializada en Delitos Complejos de San Martín. En tres meses recibieron casi 100 denuncias, que luego pasaron a la Justicia Federal. Los fraudes se dan de dos maneras: a través de extracciones y transferencias con las tarjetas de débito; y con compras virtuales usando tarjetas de crédito. 

 

Entre el asalto al cartero y el tiempo que demora el correo en hacer la denuncia, para que a su vez los bancos desactiven los tarjetas, los asaltantes se hacen del máximo dinero posible de las cuentas con los plásticos obtenidos. Pueden tener hasta una hora para hacerlo y utilizan datos que muchas veces están en los mismo sobres o que consiguen fácilmente en la web, como el número de documento del titular.

 

 

En la mayoría de los casos los ladrones logran vaciar la cuenta mucho antes de que el cliente note el fraude. Para evitar ese delito algunas empresas optaron por empezar a entregar las tarjetas de débito únicamente en sucursales, mientras que otras todavía buscan estrategias para resolverlo. Con las tarjetas de crédito esto no sucede. Siempre pasan por el correo antes de llegar a las manos del cliente. Los delincuentes las usan para estafas variadas, que requieren un poco más de conocimiento del sistema.

 

Las utilizan rápido y con movimientos precisos, generalmente para realizar compras online de pequeños productos (como celulares de alta gama o consolas de videojuegos) con datos falsos, en comercios informales o con cómplices que tienen acceso a un Posnet (lector de tarjetas). Entre los trabajadores del correo hay preocupación. "Dejé la bicicleta en la puerta y me arrancaron el canasto con el bolsón", contó un cartero a Clarín, a quien le robaron en un barrio de Capital Federal mientras hacía el reparto.

 

En los barrios más complicados los hechos son más violentos. Incluyen golpes o armas. Además de los sobres, los carteros reparten pequeños paquetes, que también son un botín preciado. Juan Palacios, de la Asociación Argentina de Trabajadores de las Comunicaciones (AATRAC), uno de los sindicatos que agrupa a los carteros, explicó: "Hay muchos casos y muchas veces los trabajadores quedan expuestos a situaciones peligrosas, los golpean o los maltratan. Otros terminan siendo acusados por la empresa y hasta echan a compañeros por algo con lo que no tienen nada que ver".

 

Detrás de los golpes no hay grandes organizaciones criminales. "Son ladrones que ven en este delito una oportunidad. No son millonarios, pero viven bien gracias a las estafas. Apuestan a la cantidad, cometen un fraude con cada tarjeta, son cuidadosos, dan domicilios falsos pero, en la acumulación de casos, encuentran el beneficio", explicaron desde el área de fraudes bancarios de la Policía Federal.

 

Para los investigadores el crecimiento del delito va de la mano del aumento de la oferta. "Los bancos mandan muchas tarjetas y, a veces, no se enteran ni los clientes. Las envían por promociones de marketing de empresas tercerizadas o como adicionales. Y son cada vez más. Si hay un fraude, la gente ni se entera porque nunca solicitó la tarjeta o no la está esperando. Una manera de prevenirlo sería que las entregaran personalmente y no por correo", señalaron desde la Federal. 

 

El robo de correspondencia está contemplado en el artículo 197 del Código Penal y tiene penas de dos a cinco años cuando se realiza "con fines lucrativos". Además se puede imputar la estafa por casos especiales de defraudación, con penas de un mes a seis años.

 

Fuente: Clarín

Leído 361 veces
VTEM Banners
VTEM Banners
Tu Noticia