Sábado, 31 Octubre 2020 19:44

Semana política: La política pone tercera y acelera

La pandemia sirvió de excusa para provocar una parálisis en las principales decisiones del oficialismo y oposición. A menos de un año de las elecciones, comienzan a acelerarse los tiempos tras la intervención de dos protagonistas históricas: Cristina Kirchner y Elisa Carrió. Desde que en marzo se dispuso el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio, la política nacional entró en una suerte de stand-by.

Los distintos gobiernos (nacionales, provinciales y municipales, sin distinción de partidos), se abocaron a dictar medidas relativas a menguar o prevenir contagios, y postergaron decisiones importantes tanto a nivel gestión como en lo interno de sus fuerzas. Sin embargo, un poco por la prolongación de la cuarentena y otro porque el calendario avanza, ese tiempo se agotó. Los actores políticos han comenzado a poner tercera y tomar mayor velocidad, considerando que falta menos de un año para las elecciones legislativas de 2021.

Esto se cristalizó como nunca en la última semana, con la participación de dos integrantes históricas de la escena nacional. La inesperada carta de Cristina Fernández de Kirchner sacudió al Gobierno, levantó la intensidad en el Frente de Todos y provocó el giro en la agenda que desde esta columna se pidió el pasado fin de semana: por primera vez en mucho tiempo, no se habló del dólar durante estos días. Y los movimientos sorpresivos los continuó Elisa Carrió por el lado de la oposición. El pedido para que aprueben el pliego de Daniel Rafecas como procurador generó la mayor crisis desde la conformación de "Juntos por el Cambio", al punto que la exdiputada se animó a pronosticar que Mauricio Macri "ya fue". 

Así, se abrieron dos frentes impensados hasta hace poco, y el estable escenario político que acompañó a gran parte de este 2020 parece alejarse. Por el contrario, es de esperar que haya mayores movimientos para que las dos coaliciones vayan acomodándose. Por un lado, Alberto Fernández tiene la disyuntiva de acceder al principal pedido de Cristina: un cambio en su gabinete. Hacerlo, sobretodo con funcionarios con mayor exposición mediática, podría darle más volumen y estructura a su administración, y sobretodo descomprimir el rol del presidente como alguien que permanentemente debe estar apagando incendios. El lado negativo de ello implicaría que el mandatario tomaría la decisión obedeciendo a la carta de la vice, en un gesto de pérdida de autonomía opuesto al que buscó el texto.

La oposición, por su parte, tiene el el caso Rafecas varias cosas para discutir. La primera es el liderazgo de Macri: como nunca, una de sus socias principales, y sobretodo sus alfiles Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal se proponen desafiar una postura que el fundador del PRO tiene. Habrá que ver si el expresidente apuesta por mantener la unidad opositora y cede en su intransigencia o si por el contrario tensa la cuerda, esperando a ver si estos dirigentes se animan a mantener su posición a pesar del rechazo abierto que el predecesor de Fernández tiene. Hoy parece lejana la posibilidad de que Juntos por el Cambio se rompa, pero es cierto que es la primera vez en que se llega a una reunión con dos posturas tan diversas.

Mientras tanto, se acerca un período de definiciones en el Congreso con leyes claves que están demoradas. Y a la vez sobrevuela el pedido de Cristina Kirchner para llevar a cabo un acuerdo entre distintos sectores políticos, empresariales, sociales y mediáticos para encarar el tema económico. Todas perspectivas de que el "modo zen", que a la vez implica mucha indefinición en una Argentina con muchas urgencias, es cosa del pasado.

Por Mateo Lazcano

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