Viernes, 08 Mayo 2020 11:33

Cuarentena por aquí y por allá

La cuarentena en que nos encontramos hace semanas nos tiene estacionados en nuestras casas con los ojos puestos en la tv como esperando que nos den la venia que nos liberare de semejante situación y cada tanto miramos a nuestro entorno pensando en que hacer para que sea más llevadero.

Algunos comerciantes fueron reconvirtiendo sus rubros y así encontramos una pizzería que se puso a vender frutas y verduras o un gimnasio que fabrica y vende alcohol en gel y mascaras sanitarias hechas en 3D. Los remiseros, taxistas y choferes de las app paralizados por no tener clientes buscando el mango, que tenían día a día, en otro lugar. Las panaderías bajaron la cantidad de ventas empujando a algunas al cierre y hasta algunos super chinos barriales cerraron por falta de ventas.

Esta situación de paralización laboral ha hecho caer en la pobreza a quienes estaban recibiendo su salario diario y ya no lo pueden seguir teniendo. Actividades que en cuenta propia, changas o monotributistas se realizaban por valores mínimos y que ya no se realizan.

Mucho peor los cartoneros, carreros y desocupados que nada recibían más que miseria. Gente que ya venía formando parte de la pobreza heredada del gobierno de Macri y que suman los caídos por la paralización económica actual del Covid-19. ¿Que tan mal estarán ahora los que ya eran pobres y estaban por debajo de la línea de indigencia en este país? Ciudadanos que viven hacinados en ranchos y muchas veces sin los servicios básicos indispensables sumados a su extrema pobreza. Sin el cuidado de los municipios, sin alimentos y mendigando un plato de comida en comedores comunitarios para seguir subsistiendo.

El gobierno nacional ha implementado bonos de emergencia desde que llegó en Diciembre para tratar de activar y mover la empobrecida economía. Bonos a los jubilados y a las beneficiarias de las AUH Y AUE entre otros que se beneficiaron. Los trabajadores también tuvieron el apoyo del gobierno con un adelanto a cuenta de paritarias. Y ahora en medio del parate que generó esta situación epidemiológica mundial, ofrece una ayuda de ingreso familiar de emergencia (IFE) para todos los que quedaron sin ingresos de la economía informal y monotributistas de las categorías más bajas.

Fernández también trata de encontrar ingresos extras para hacer frente a esta situación extrema en un impuesto extraordinario que pagarían los dueños de las fortunas más grandes del país. Gente que se benefició siempre de los vaivenes de la economía juntando millones. Muchas veces los millones fueron llevados a paraísos fiscales donde se escondían para no tributar los impuestos correspondientes. Esos que creían que se beneficiaban blanqueando la plata en negro que poseían pagando sólo un 10% del 35% que hubieran debido poner en la legalidad, ahora se quejan y protestan porque quedan descubiertos sus dineros para pagar el impuesto de emergencia. Son varios los que se ven representados en las palabras de la “Diva del Teléfono” cuando dice arrepentirse de haber blanqueado la plata que tenía en negro en el exterior. Ella se enoja por la posibilidad de tener que pagar un impuesto cuando vivió eludiendo la ley con dibujos de sus contadores para mostrar otros números más bajos que los que realmente ganaba. Pero no se quejó cuando se llevaba la plata afuera del país sin pagar impuestos, o cuando tenía un auto importado con licencia de discapacitado para pagar menos del valor y patentes, o cuando defraudó a una fundación de niños con su concurso telefónico. Susana Giménez representa lo peor de la casta de ricos y millonarios argentinos, que se llenan los bolsillos a costa de no pagar impuestos y no tienen corazón para colaborar cuando el país está en crisis.

Millonarios que se creen privilegiados por tener plata, sin fijarse que esa plata la consiguieron con el trabajo esclavo de muchos a los que ahora los dejan a la buena de Dios. Evasores que empujaron al país a caer en la pobreza mientras critican a los gobernantes tildándolos de ladrones, cuando ellos ya venían robando hace rato. Estafadores que viven en mansiones mientras pagan impuestos por terrenos baldíos y se quejan porque los pobres edifican las villas que afean las ciudades y el gobierno tiene que mantener vagos. Se creen la élite y los privilegiados y son tan sucios y ladrones como los que purgan cárcel porque no tienen guantes blancos.

Por: Marcelo Sordi

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