Viernes, 18 Octubre 2019 10:08

Los hechos son lo que son

No hace falta ser muy estudioso para conocer algo de historia. No hace falta ser muy inteligente para darse cuenta que algunos cambian la historia para su propio beneficio. Pero más allá de que la cambien o la nieguen, la historia es única y no se puede tapar. Los hechos son lo que son y siempre fue así. Por más esfuerzo que se haga jamás se va a poder cambiar el pasado, jamás.

A algunos contemporáneos les cuesta entender los hechos del presente y se dejan llevar por los medios periodísticos que muchas veces esconden la realidad y cuentan los hechos cambiados. Ocultan cosas para que el relato que hacen sea creíble. Muestran otras que les convienen a su realidad virtual y cuentan a medias algunas realidades para que el cuento cierre.

Si miramos la historia en los libros veremos los hechos. Al gobierno que empezó en 1976 claramente la historia, lo muestran como una dictadura que no fue elegida por el voto popular y por lo tanto antidemocrática. Aún así hay algunos que  siguen negando la realidad y los justifican como necesarios para… (completar con lo que quieran) Niegan el genocidio, niegan la represión, niegan la falta de derechos y niegan la realidad de la historia. A los desaparecidos los tienen como veraneantes de las costas europeas. A las Madres, Abuelas e Hijos de la Plaza los conocen como locos que buscan plata del Estado. Las fotos y filmaciones de represión, de operativos donde chupaban militantes y trabajadores no existieron y los catalogan como terroristas a los que mataron justamente porque algo habrán hecho.

Si observamos la vuelta a la democracia con Alfonsín a la cabeza encontramos muchos hechos verídicos, importantes, constitucionales y de justicia social. Sin embargo, también están otros hechos que atentaron contra la democracia y son casi borrados de la memoria cotidiana. El levantamiento de Semana Santa, los silbidos y abucheos de los representantes de la oligarquía en La Rural, el boicot del poder económico al plan de gobierno y así hacerse del poder con sus representantes entre los que estaban Magneto y Alsogaray detrás de un Menem neoliberal. Y es historia real.

En cada periodo histórico hay hechos que se dibujan según la conveniencia o justificación del que habla, pero la realidad es una sola. A cada gobierno que representó a lo nacional y popular defendiendo a los trabajadores buscaron derrocarlos. A Yrigoyen y Perón no les perdonaron que les dieran derechos a los esclavos trabajadores y les voltearon sus gobiernos instalando dictaduras militares. Pero ahora no se hacen más golpes militares, los golpes son económicos. Ahora la historia es otra y ponen a sus representantes en el poder.

Los índices y registros económicos demuestran una realidad. El bolsillo de los trabajadores y su poder adquisitivo registran la historia de una sociedad. Algunos todavía niegan el desendeudamiento del país en los años kirchneristas y aprueban la deuda a cien años que nos deja el macrismo. Algunos creen que pagábamos poco de servicios y ahora gritan y sufren con cada boleta de luz y gas que aumentaron más de 2.000%. Algunos que viajaban al exterior de vacaciones y tenían la posibilidad de comprar el confort con sus sueldos hoy se encuentran endeudados, sin trabajo y vendiendo sus bienes que tanto esfuerzo les costo obtenerlos. Sin embargo, niegan la historia reciente en la que vivieron, creyendo el relato que la TV les muestra.

La historia de la humanidad es tan real como el presente que vivimos, pero preferimos creer en los imperios de los griegos, romanos y otomanos y negar la realidad que vivimos día a día. Necesitamos que alguien nos mienta contándonos una realidad virtual. Estamos en la puerta listos para cambiar la historia, nuestra historia. El 27 de octubre todo puede cambiar y renacer con esperanza de un futuro mejor con trabajo, con felicidad y con una economía que nos favorezca a todos. No seamos necios de culpar a la historia y hagamos una elección consciente.

Por: Marcelo Sordi

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