Miércoles, 11 Septiembre 2019 10:43

Los Maestros siempre presentes

“No puedo ser docente si no percibo cada vez mejor que mi práctica, al no poder ser neutra, exige de mí una definición. Una toma de posición. Decisión. Ruptura. No puedo ser docente a favor del hombre o de la humanidad abstractamente. " Paulo Freire.

Siendo el día del maestro, en momentos críticos y de hambre, me pregunto ¿cómo es hoy el rol del docente?

Vapuleados por una realidad que no da tregua, por niños que asisten a la escuela con hambre en sus pancitas y en su pequeños cuerpos, con un sistema que mínimamente los acoge y abriga, ya que ni calefacción tienen en algunos casos y ellos, los Maestros, ahí, presentes, siempre presentes, incluso cuando son cuestionados por adherir a un paro que reivindique sus derechos, incluso poniendo su vida, como Sandra y Rubén, aquel 2 de agosto del 2018 en la explosión de la Escuela 49 de Moreno.

Los docentes no sólo comparten conocimientos, sino que cobijan en sus corazones a cada alumnito que llora y padece, sabiendo que una de las mayores alegrías que nadie podrá quitarle será ver su cara de asombro cuando aprenda algo que no sabía o veía, la carita del que descubre.

Paulo Freire fue uno de los mayores y más significativos pedagogos del siglo XX. Con su principio del diálogo, enseñó un nuevo camino para la relación entre profesores y alumnos. Fue el pedagogo de los oprimidos y en su trabajo transmitió la pedagogía de la esperanza. Fue una gran influencia en la historia de  América Latina y en la teología de la liberación, en las renovaciones pedagógicas europeas y africanas, y su figura sigue siendo un referente constante en educación.

"Soy profesor a favor de la decencia contra la falta de pudor, en favor de la libertad contra el autoritarismo, de la autoridad contra el libertinaje, de la democracia contra la dictadura de derecha o izquierda. Soy profesor en favor de la lucha constante contra cualquier forma de discriminación, contra la dominación económica del individuo o de las clases sociales. Soy profesor contra el orden capitalista vigente que inventó esta aberración; la miseria en la abundancia. 

Soy profesor en favor de la esperanza que me anima a pesar de todo. Soy profesor contra el desengaño que me consume y me inmoviliza. Soy profesor en favor de la belleza de mi propia práctica, belleza que se pierde si no cuido del saber que debo enseñar, si no peleo por este saber, si no lucho por las condiciones materiales necesarias sin las cuales mi cuerpo, descuidado, corre el riesgo de debilitarse y de ya no ser el testimonio que debe ser de luchador pertinaz, que se cansa pero no desiste. Belleza que se esfuma de mi práctica si, soberbio, arrogante y desdeñoso con los alumnos, no me canso de admirarme.

De la misma manera en que no puedo ser profesor sin sentirme capacitado para enseñar correctamente y bien los contenidos de mi disciplina tampoco puedo, por otro lado, reducir mi práctica docente a la mera enseñanza de esos contenidos. Ese es tan solo un momento de mi actividad pedagógica. Tan importante como la enseñanza de los contenidos es mi testimonio ético al enseñarlos.” 

Cada quien elige sus referentes y en este día del Maestro, mi elección y homenaje a esos docentes que día a día ponen su cuerpo y alma para nuestros niños, inmersos en un sistema que suele ser por cierto ingrato; fue recordar la visión de Paulo Freire en Pedagogía de la autonomía.

Florencia Freixas. Psicóloga social.

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