Miércoles, 28 Agosto 2019 10:16

Desocupación y neoliberalismo

Estar desocupado en esta época de neoliberalismo feroz no es una situación agradable. Mucho menos tener que buscar trabajo con la cantidad de despidos producidos por el achique de las empresas que tratan de sobrevivir, de los comercios que cierran o las fabricas que desaparecen. Difícil es para un joven acceder al primer empleo, pero mucho más difícil es conseguir empleo para una persona desocupada que pasó los 45 años.

La economía es la que manda en estos tiempos y todos vamos achicándonos en cierta manera. El que piensa en crecer debe hacer una inversión y no encuentra el incentivo porque el comercio está encogido y no hay inversión que valga contra la inflación cotidiana. La inversión mas importante y con crecimiento constante es la especulación en los sistemas financieros donde muchos integrantes del actual gobierno están haciendo grandes fortunas. Esto es totalmente incompatible porque los funcionarios se enriquecen y los ciudadanos caen en la indigencia y quedan fuera del circuito laboral.

En estos últimos meses se han visto incrementados los despidos creando una masa de desocupados que ya no pueden llevar el sustento a sus familias. Hombres y mujeres que sin pensarlo se quedaron de un día para otro en una ruta sin señales, un cambio caótico que sólo le suma depresión a la situación general del país. Los jefes de familia son por naturaleza de característica proveedora en sus hogares y hasta llegar a entender cual es el camino a seguir lo invade una desesperación que solo le muestra un futuro negro y sin salida.

Después de haber pasado mas de 30 años en la vida económicamente activa como elemento vital de la producción somos desechados por el sistema porque no están dadas las condiciones para continuar manteniendo la actividad económica.

El trabajo es un derecho, es la actividad que permite el desarrollo como persona en el ámbito social. Las leyes deben proteger al trabajador y hay muchas que han sido creadas por el legislador para tal fin. El gobierno de Cambiemos en ejercicio de su potestad y en visión de su proyecto derrumbó el poder de los trabajadores quitándoles su máximo defensor y eliminó el ministerio de trabajo. Un ministerio que no solo cae de categoría y se convierte en secretaria, sino que recibe menor presupuesto y posibilidades de desarrollar su defensa ante tanta desocupación y ocupación precaria, trabajo en negro y sueldos por debajo de los legalmente acordados. Si bien el general Perón impulsó grandes reformas en favor de los trabajadores desde la secretaria de trabajo, no es esto lo que pasa en la actualidad donde se ha menospreciado el valor bajo la órbita del ministerio de la producción y mirando para otro lado haciendo la vista gorda.

En un anuncio cualquiera en las agencias laborales que se multiplican en la web se pueden encontrar cinco mil postulantes por cada puesto laboral. En las ultimas semanas se vio por tv como miles de jóvenes hacían colas de 10 cuadras para conseguir un empleo de guarda cárcel, puesto que solo era tomado como salida laboral y encontrar la posibilidad de tener una entrada económica registrada con los derechos de aportes jubilatorios y la obra social para atención de la salud.

Acá en Tres de Febrero se vio la misma postal donde cientos esperaban fuera del consejo escolar para anotarse como auxiliar para las escuelas, para barrer, para limpiar los baños, para cocinar. La gente quiere trabajar, pero no hay trabajo. Miles de mayores de 45 quedan sin posibilidad de reingresar al mercado laboral y para los jóvenes se dificulta demostrar experiencia cuando no hay oportunidades para iniciarse en la actividad laboral.

Más y más desocupados. Y se viene la reforma laboral que busca flexibilizar el contrato de trabajo. El futuro mas negro que asoma.

Por: Marcelo Sordi

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