Jueves, 04 Julio 2019 12:22

El mundo secreto de los bots y trolls

Todos hablan de ellos, sí, pero muy pocos saben qué son y cómo se relacionan. Hay especialistas que manejan “granjas” de cuentas automatizadas. Logramos hablar con ellos, analizamos millones de tuits y te explicamos cómo funciona esta “realidad paralela”. Cómo influyen en la política.

Cuando el presidente de la Nación, Mauricio Macri, presentó su nueva plataforma de Gobierno, más de 15 mil cuentas participaron de la conversación en Twitter. En total generaron más de 90 mil mensajes y 10 mil retuits. Pero al menos el 3% de esas cuentas -casi 600 supuestas “personas”- se comportó como un “bot” haciendo casi el 10% de los tuits totales. Y esos números están lejos de ser una excepción. 

Bots, trolls, fakes, influencers y “call center”. Todos estos términos que los políticos y los usuarios se tiran por la cabeza parecen intercambiables en el debate, pero no lo son. Son bien diferentes. Desde la campaña que llevó al ex presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, a la Casa Blanca en 2008 las redes sociales forman parte de la estrategia que lleva a un candidato a ganar elecciones. Estos diez años también vieron nacer, o reverdecer, estos conceptos.

¿Cómo? Instagram y Facebook son hoy los mejores canales por cantidad de usuarios, mientras que Twitter parece ceder terreno. Pero eso no quita que, a la hora de facturar, sea posible comprar 1000 cuentas piratas en la red del pajarito por apenas 3 dólares. ¿O habría que cotizar en rublos? ¿Cuánto vale e importa ser “tendencia” en una red social por unas horas? ¿Importa realmente, si ser “tendencia” se basa en un castillo de naipes construidos por “bots”?

Antes de avanzar aclaremos el diccionario. Como veremos más adelante muchas veces estos términos no son excluyentes. Por ejemplo, un troll puede ser una persona o un bot y una cuenta puede ser creada por un humano, pero luego tener la mitad de su contenido creado por un bot. Pero de qué hablamos cuando hablamos de cada uno de estos conceptos:

¿Qué es un bot? Una cuenta en una red social (en general, Twitter) cuya generación de contenido es automatizada. Cuando actúan en conjunto se le suele decir granja de bots. Rara vez son influyentes, pero sí ayudan a generar trending topics -los temas que Twitter considera “calientes” en cierto momento y destaca en su plataforma- o generan “ruido” acerca de un tema.

¿Qué es un troll? Alguien enfocado en acosar, criticar o antagonizar de manera provocadora y despectiva. La palabra originalmente refiere a desagradables personajes folclóricos que viven en las cavernas escandinavas. El paralelismo con el troll online se da por su supuesta antisociabilidad. Los mensajes negativos son los que más reacciones generan en Twitter (aunque estos perfiles son claves también en foros y comentarios de medios online), por este motivo los trolls sí logran el cometido de influir, pero como veremos más adelante lo hacen entre los “convencidos”. Por la forma en la que agreden es difícil encontrar, por ahora, bots que sean trolls efectivos. Según un paper canadiense de 2014 que analiza el sadismo online, el 5,6% de los usuarios reconocía disfrutar “trollear”.

¿Qué es un fake? Son cuentas que se hacen pasar por otra persona, en general alguien reconocido con el fin de generarle seguidores que creen estar siguiendo a la persona real. Esto se hace por entretenimiento, para molestar o para luego poder vender la cuenta a un tercero que le cambia el nombre y se queda con miles de seguidores. Hay especialistas que consideran “fake” también a las cuentas anónimas.

¿Qué son los influencers (pagos o no)? Estas cuentas generan un impacto mucho mayor que las normales, son multiplicadores que ganaron relevancia llevando su prestigio del mundo offline (tv, radio, diarios, deporte, arte, etcétera) al online o directamente se trata de nuevos referentes nacidos en el ya no tan nuevo mundo online (youtubers, bloggers, tuiteros, entre otros). Muchas, sin aclararlo, publicitan a cambio de dinero productos de consumo masivo y, a veces, hacen lo propio con políticos.

Uno de los problemas a la hora de poner la lupa sobre esto es la informalidad en la que se maneja y lo poco tajante que son las definiciones. Para esta investigación, Chequeado habló con varias personas con experiencia en generar granja de bots: todas se ampararon en el off the record y dejaron claro que su servicio, que puede cobrarse varios cientos de miles de pesos, no suele dejar huella fiscal. Suele ser facturado como “servicios de comunicación” o algo similar. Nadie quiere dejar por escrito que contrató a una empresa para criticar a su oponente o, simplemente, generar un trending topic que lo posicione como alguien con más poder del que tiene.

Otra capa de complejidad se agrega a las ya nombradas: una persona real puede por momentos comportarse como un troll (criticando con saña a otra persona) aunque unos minutos antes haya compartido una amable foto suya con su mascota. A su vez, esta persona puede tener un bot conectado a su cuenta. Hay muchas opciones gratuitas o económicas para publicar cierto contenido, como el tiempo o los títulos de algún medio o blog.

Tras hacer el análisis previo sobre una cuenta, quizás se logra saber como veremos más adelante si es una cuenta automatizada o una persona real, pero comprobar si lo hace porque tiene “puesta la camiseta” de determinado partido o idea o porque recibe dinero es muy difícil. Hay casos en ambos polos y este medio también supo de varios casos en los que se atacaba en una interna a miembros del mismo partido.

Como se verá más adelante hay dudas sobre la eficiencia de estas campañas fuera del relativamente pequeño círculo que “vive” en Twitter, pero esos cientos de miles de pesos son cambio chico en campañas donde un cartel en una autopista cuesta mucho más. El costo de hacerlo parece menor y, como dice el viejo adagio publicitario, “tiro a la basura la mitad del dinero que invierto en publicidad, el problema es que no sé qué mitad”.

Si bien algunas de las consultoras en la Argentina que, generan estos servicios son Illuminati, Nicestream y Publiquest, en sus sitios se ve poco sobre el tema. Lo más cercano al trabajo de granja de bots que muestran es lo que se llama social seeding, algo así como siembra social, que significa ni más ni menos que “plantar” el contenido del cliente en la conversación orgánica que sucede en las redes. Este contenido “plantado” en línea de acuerdo con lo que quiere el cliente -político o corporativo- puede ser automatizado (bots) o hecho manualmente, vía influencers o staff de la agencia.

Cómo se genera una "granja de bots"?  Vale aclarar que este es uno de los métodos, hay otros en los que, por caso, para evitar que Twitter lo detecte, se hace que un bot navegue Twitter.com como si fuese una persona. Este que explicamos a continuación se basa en la interacción de miles de cuentas, varias planillas de cálculo y un par de administradores humanos:

1- Se define la estrategia. ¿Será una campaña para atacar a alguien? ¿Se hará para hacer “ruido positivo” alrededor de un candidato? Dependiendo del tiempo con el que se cuenta, se plantea el paso a paso. El apuro en esto hace más obvio detectar quién mueve los hilos y puede llegar a ser sancionado por Twitter con el cierre de un gran conjunto de cuentas a la vez.

2- Se compran las cuentas posibles que se quieren usar con valores que empiezan en US$ 3 por mil cuentas. Hay sitios en Rusia que venden estas cuentas. ¿Un ejemplo? BuyAccs.com. La cuenta relacionada con una dirección de mail de Gmail, menos “sospechosa” para Twitter, vale 100 veces más que la que usa una cuenta rusa.

3- En la plataforma que utilizan varios clientes se define la estrategia y se “incuban” las cuentas. Esta incubación significa pasar de la cuenta anónima a darle un nombre de usuario, un nombre y apellido, foto, bio, ubicación y, lo más importante, una manera de tuitear que incluye retuitear contenido de terceros. Chequeado vio el detrás de escena de la interfaz del administrador de estas campañas y quedaba claro que a la vez trabajaban para empresas de consumo masivo y políticos de varios colores en distintos países del mundo.

4- Esa “manera” de tuitear se define, por ejemplo, estableciendo que la cuenta “juanperez” tendrá un perfil deportivo e interesado en la política de cierto partido. Entonces la plataforma define que, por caso, retuiteará a ciertos deportistas y periodistas deportivos (que ya tienen predefinidos en una lista en un Excel ad hoc), tomará títulos de medios que cubran esos temas (también predefinidos) y le agregará antes o después una exclamación. En el medio de esos mensajes aparecerá el cliente real retuiteado o con un mensaje particular.

5- Tras conectarse a Twitter, a través de una app específica para desarrolladores, esta plataforma puede manejar cientos o miles de cuentas desde una misma pantalla del navegador.

6- Tras lanzarse la campaña, esta misma plataforma va brindando reportes sobre el éxito o no de la estrategia.

Vale aclarar que los bots suelen funcionar mejor en Twitter. Aunque Facebook tiene otros problemas, como la gran cantidad de páginas falsas comandadas, en este momento los bots no suelen ser uno de ellos, lo mismo sucede en Instagram, también propiedad de la firma fundada por Mark Zuckerberg.

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