Un claro ejemplo del amor verdadero y sin límites

Martes, 28 Noviembre 2017 13:01

Alejandra y Facundo, vecinos del distrito, vivieron un momento emotivo.

En un fragmento de la conocida canción "¿Qué carajo es el amor?" de Las Pastillas del Abuelo hay una oración que muchos utilizan como frase: "Y si vos me preguntás hoy qué carajo es el amor, yo te contesto: miralos a ellos dos". Esta historia, que tiene como protagonistas a Alejandra Satriani y Facundo Casco, es un claro ejemplo para representarla.

 

Hace una semana, la localidad de Santos Lugares fue escenario de un suceso sumamente emotivo: en la Basílica de Nuestra Señora de Lourdes, una pareja contrajo matrimonio dejando en evidencia que el amor no reconoce impedimentos. Ella, que ahora tiene 40 años, a los 18 tuvo un accidente que le produjo una lesión en la médula que la dejó cuadripléjica.

 

Él, en tanto, es un año menor y quedó paralítico luego de haber sido víctima de un episodio de similares características. Sin embargo, no bajaron los brazos y se propusieron seguir adelante, adaptándose a sus nuevas vidas. Debido a esto, ambos asistieron a una clínica de rehabilitación en Caballito. A pesar de que tiene siete pisos, sus habitaciones eran linderas, lo que fue clave para que se conocieran.

 

Los dos se hicieron muy unidos y se ayudaron mutuamente para no perder las esperanzas. Con el paso del tiempo, se fueron enamorando y, si bien todo comenzó allí, cuando recibieron el alta, Alejandra y Facundo siguieron sus caminos por separado. "Yo decidí alejarme porque, al salir de ahí, tenía que aprender a hacer todo de nuevo, a rearmar mi vida", sostuvo ella, en diálogo con Diario Crónica, al indicar que ese fue el motivo por el que postergó el amor.

 

Después de 10 años de hablar sólo para cumpleaños, ambos retomaron el contacto. Hace dos años, compraron su casa en el barrio del distrito, lo que los llevó a tomar esta decisión trascendental en sus vidas. Se casaron por civil y por Iglesia, con una gran fiesta con 110 invitados, entre los que estaban incluidos médicos y enfermeras. Luego, vivieron su noche de bodas en un hotel cinco estrellas.

 

Alejandra comentó: "Fue un sueño cumplido y lo hicimos con la gente que nos ayudó día a día para que esto sea posible". Cuando fue consultada sobre el momento en que conoció a Facundo, expresó: "Fue el peor momento de nuestras vidas en lo personal y el comienzo de lo mejor, que es el amor". Luego, comentó que los testigos del surgimiento de esta historia hasta los querían casar en la misma clínica.

 

Ambos aprendieron mutuamente a poder transcurrir esta etapa de sus vidas. Ella es psicóloga y por la tarde trabaja desde su casa, al igual que su pareja que se dedica a la programación. La discapacidad de Alejandra le permite sólo mover los brazos, por lo que recibe asistencia de enfermeras que van diariamente a su vivienda. "Voy a trabajar a la mañana a un banco con la silla a motor, porque es a cinco cuadras de mi casa, y por la tarde empiezo a atender en mi domicilio”, sostuvo Alejandra.

 

Por otro lado, contó que su marido puede mover los brazos, por lo que no utiliza silla a motor y “se traslada al centro dos veces por semana y, si no llueve, va en tren”. Si bien reciben la ayuda de enfermeras, ellos viven solos. “Nos complementamos muy bien”, concluyó Alejandra. Un claro ejemplo de las características del amor verdadero: aceptar al otro como es y potenciarlo para que sea aún mejor.

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