Madre coraje: una lucha incansable en busca de justicia

Domingo, 08 Enero 2017 11:55

A 18 años del asesinato de Maximiliano González, su mamá Rosa García, presidenta de AVISE, dialogó en exclusiva con N3F para comentar en qué situación se encuentra el caso.

Fue hasta la cocina y se preparó el desayuno: unas ricas tostadas con café  con leche. Se sentó a disfrutar de su comida. A los minutos, vio asomar un cuerpo por la puerta. Maxi, un joven de 19 años, se acercó y suavemente le dio un beso en la mejilla. Al instante, le lanzó con su buen humor: “¡Buenos días, ma!”.

Hace 18 años que Rosa García no puede vivir esa secuencia, salvo que sea en sus sueños. Hace 18 años le arrebataron a su hijo. “El asesino lo mató, pero no pudo quitármelo. Lo siento siempre conmigo”, aseguró, conmovida y con sus ojos humedecidos. A un costado, Antonio González, su esposo, se secaba las lágrimas con un pañuelo. “Todavía le cuesta hablar sobre el tema”, afirmó Rosa.

El 8 de enero de 1999 había comenzado como un día más. Sin embargo, terminó de la peor manera. Maxi González le avisó a su madre que se iba a los ex terrenos de los “Talleres Alianza”, en la localidad de Santos Lugares, a jugar el típico picado con sus amigos. Esa noche fue distinta a las otras: no volvió a su casa de Caseros.

Al instante, Rosa avisó a la policía, quienes le dijeron que no se preocupara, que debía ser una travesura de niños. Ella, conociendo a Maxi, no se quedó conforme con eso y fue a buscarlo con Germán, su hijo menor. Y se encontró con lo peor: el cuerpo de Maxi, ya muerto, con un golpe en la cabeza.

A partir de allí, sucedieron diversas situaciones que le generaron dudas por el mal procedimiento de la investigación: por ejemplo, pisaron la escena del crimen, no detectaron pistas claves, el asesinato de un linyera que le había dicho que Maxi había sido asesinado. Rosa decidió encarar la búsqueda de personas que pudiesen haber visto o escuchado algo esa fatídica noche. De esa manera, apareció un testigo encubierto que le aseguró que un hombre, vecino de Caseros, le había confesado que “había bajado a Maxi”.

En 2012, se llegó al juicio con un único acusado. La defensa había solicitado que, cuando se presentara el testigo encubierto, no estuviera el imputado en la sala. Sin embargo, no le concedieron ese pedido. “Dijo las cosas, pero noté que se puso nervioso y no fue con la contundencia que me lo había contado a mí”, comentó Rosa. Al finalizar, los jueces determinaron que el acusado quedara libre por el “beneficio de la duda”.  Un año después, el único sospechoso logró ingresar a la Policía Federal, fuerza a la que hoy pertenece.

Rosa realizó varias acciones para buscar la justicia que su hijo merece para que pueda descansar en paz: llevó la causa a distintas instancias nacionales e internacionales y lidera la Asociación de Victimas de la Impunidad Sin Esclarecer (AVISE).  Hoy, a 18 años del terrible asesinato,  ¿en qué situación se encuentra? Mirá la entrevista exclusiva a continuación:

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