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En busca del emotivo reencuentro

Viernes, 12 Mayo 2017 12:11

Braian Jesús encontró en las redes sociales una función especial: intentar dar con el paradero de su padre biológico. La repercusión de su búsqueda lo sorprendió abismalmente. 

Las lágrimas caían por el rostro de ese pequeño de dos años. Tres golpes consecutivos había recibido a tan corta edad: Carmen, su madre, había fallecido; su padre lo había abandonado; y su abuelo acababa de morir por depresión. Su abuela, desde entonces, se encargó de criarlo, junto a su tío con discapacidad.


Este niño de la localidad de Loma Hermosa, llamado Gastón Jesús, creció sabiendo esas verdades, con una mezcla de emociones. Por un lado, totalmente agradecido a su abuela, quien se ocupaba de brindarle una educación repleta de valores. Por el otro, con la tristeza de no entender por qué la vida se había ensañado tanto con él.


A pesar de que no dejó que la bronca se apoderada de su vida, unos años después el destino le dio un susto: su abuela sufrió un ACV que la dejó en silla de ruedas. En el transcurso de sus cuidados, se dio el gusto de tener más charlas con ella, en donde fue conociendo más sobre su pasado. Allí, se enteró diversos datos sobre su padre biológico que quedaron dando vueltas en su cabeza.


Y el año pasado, cuando su esposa quedó embarazada, los sacó a la luz, impulsado por el apoyo incondicional de ella. “Se ve que eso me movilizó y me di cuenta de que quería cerrar esa historia que tenía varios espacios en blanco. Además, mi abuela siempre me enseñó que hay que escuchar todas las campanas, aseguró Gastón en diálogo con N3F.


Lo poco que sabía era que se llamaba Norberto Castillo, que había tenido un taller mecánico en Villa Bosch, pero que ya no lo poseía más. Por eso, utilizando una herramienta actual muy útil, decidió publicar en Facebook una carta abierta a su papá. Lo hizo como un modo de desahogo y con un objetivo: el de no repetir esa historia.

 

Fotos con su abuela.


“Él me negó el derecho a tener un padre. Yo no quería negarle a mi hijo el de tener un abuelo y viceversa”, comentó. El 26 de febrero, que era el aniversario del fallecimiento de su madre, se llevó una enorme sorpresa. “¿De dónde sos? Yo conocí un Norberto Castillo. Le decían Coco. Sé que tuvo varias mujeres e hijos, pero no sé si será el mismo”, comentó Alejandra en el posteo.


Y ese fue el puntapié inicial. Alejandra etiquetó a Mónica Castillo, quien le dio una noticia impactante. “Me dijo el detalle de que antes me llamaba Braian, algo que muy pocas personas sabían, ni siquiera mi esposa. Después, me mostró unas fotos de mi mamá embarazada. Ahí confirmé que eran ellos”, aseguró el muchacho de 28 años.


No todo fue como esperaba porque se enteró una situación que golpeó fuerte su ilusión: Norberto había fallecido hacía unos meses, justo unos días antes de que él se casara. Su nueva familia fue a visitarlo y, por lo menos, una parte de su versión pudo conocer. “Me dijeron simplemente que él decidió dar un paso al costado. Mis abuelos habían arreglado que se iban a hacer cargo, por lo menos hasta que pudiera superar el duelo y estabilizarse económicamente. Lo mismo que me dijo mi abuela, me comentaron ellos: era una persona muy capaz, pero era vago”, explicó Gastón.


Un vecino, que era amigo de Norberto, le comentó que, cuando tenía 12 años, había tratado de acercarse para dar una mano en lo que pudiera. Pero su abuela no lo dejó porque tenía miedo. “No era una persona fiable. Y yo era lo único que le quedaba de mi mamá. Es algo a lo que se aferró y la entiendo. También valoro de mi padre que se haya acercado. Mi tía, llorando, me dijo que él se lo había contado y que no le habían creído”, sostuvo.


“El primo Braian”, como le dicen, sintió que no era alguien desconocido para ellos. Incluso, cuando se juntaron, lo vivió como si el contacto hubiese sido permanente. “Era un clima muy familiar, parecía que con ellos no había pasado el tiempo”, afirmó. Tal es así que esta nueva-vieja familia lo acompañó en el nacimiento de su hijo, Noah.


Como modo de agradecimiento a las más de 500 personas que habían compartido su búsqueda, escribió una nueva carta, acompañada de una imagen que le pidió a su esposa que le armara. “Me sorprendió la ayuda y los mensajes de apoyo. Por eso la publiqué, con una foto de él, que es la que me pasó mi tía. En ese momento, descubrí que soy muy parecido físicamente, agregó.


Este pintor de Loma Hermosa, que ahora está desocupado y busca trabajo, quedó totalmente sorprendido por el alcance y la utilidad que tienen las redes sociales en la actualidad. Si bien el reencuentro emotivo con su padre no se pudo dar, supo rescatar el lado positivo. “Yo estoy muy contento porque es recuperar una familia que tendría que haber estado siempre”, concluyó.

 

Braian Jesús Gastón, con su mujer Bárbara y su hijo Noah.

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