Lunes, 26 Agosto 2019 13:00

La verdadera historia de "Darío Coronel"

Darío "Cabañas" Coronel jugaba con Carlitos en All Boys promoción 84. Quienes lo conocieron aseguran que la rompía jugando al fútbol. De adolescente y acorralado por la Policía se pegó un tiro.

Jugaron juntos hasta los 13 años, para después cada uno seguir su carrera en clubes de cancha de 11... Cabañas vivió en el mismo nudo de Fuerte Apache, fue a la misma escuela, jugó en el mismo potrero y en muchos de los clubes que estuvo Carlitos. "De chicos se la pasaban todos los días juntos. Adentro de la cancha se puteaban, pero afuera nunca se separaban”.

Aunque más corta en el tiempo, puede decirse que la historia de Darío ‘Cabañas‘ Coronel, que duró muy poco, hasta su adolescencia, cuando decidió suicidarse antes de que lo atrapara la Policía, es la contracara de la de su amigo Carlos Tevez, futbolista reconocido en el mundo y que tuvo cerca a su familia para contenerlo y permitirle triunfar en su carrera.

‘Cabañas‘ era el mejor amigo de Tevez desde niños, con una vida llena de dificultades como la que siempre rodeó al Nudo 1 del barrio Ejército de los Andes más conocido como ‘Fuerte Apache‘ en un clima de tensión permanente y acaso con el fútbol como única vía de salida para el ascenso social.

Así como alguna vez Tevez se declaró ‘cien por ciento villero‘ y reconoció que de no haber sido futbolista, ‘me habría dedicado al crimen y seguramente habría terminado muerto o en la cárcel‘, ‘Cabañas‘ no pudo evitar su destino aunque para la gran mayoría de los testigos de su participación en los partidos de fútbol, jugaba mejor que el actual delantero de Boca, con la diferencia de que éste siempre estaba rodeado de su familia. Sus tíos Segundo y Adriana Martínez resultaron fundamentales para darle un marco afectivo (‘Segundo, maestro mayor de obra, me insistía con que había que estudiar‘, destacó siempre el ‘Apache‘).

Tevez, conocido en el barrio como ‘El Manchado‘, y ‘Cabañas‘ fueron juntos a la Escuela 50 de Fuerte Apache. Carlos solía invitar a su amigo a su casa, pero resultaba muy difícil sostenerlo entre tantos inconvenientes. A los 11 años fue abandonado por la madre, que al verlo regresar de uno de los tantos hechos delictivos, se fue al Paraguay y se llevó a sus hermanos, y el chico quedó solo, viviendo con su padrastro, que era golpeador. Allí, su mundo se derrumbó.

[Hacemos una salvedad en este punto, transcribiendo el testimonio de una allegada a Darío, quien refuta estos datos: "Nunca fue a la escuela 50. Nunca fue abandonado por su madre y se fue al paraguay después de su muerte . Nunca tuvo un padrastro golpeador. Su papá trabajaba todo el día", Priscilla]

Comenzó entonces a acercarse a los llamados ‘Back Street Boys‘ (BSB), un grupo de fanáticos del rapero estadounidense Vanilla Ice. Cometían distintos delitos y casi nadie de esa banda sobrevivió. Algunos integrantes fueron asesinados por la Policía y otros, por otras bandas rivales. Se dice que de alrededor de 24 integrantes, 20 terminaron muertos o presos.

Usaban pantalones anchos, gorras con visera, cadenas de oro y, como la famosa banda musical de Orlando (Florida), grafiteaban sus nombres y practicaban coreografías en las terrazas de los edificios derruidos de la zona, y realizaban piruetas o acrobacias sobre las bicicletas que robaban en Devoto o Villa del Parque. También se llevaban autos, a los que les encantaba manejar sin reparar en posibilidad de choques, los que les generaba lesiones y accidentes graves que a veces los derivaba a los hospitales de la zona, y copaban los departamentos de los vecinos inmigrantes, a los que acechaban hasta quedarse con sus viviendas, aprovechando que pocas, en Fuerte Apache, cuentan con escrituras.

En la serie recién estrenada en Netflix, Matías Recalt hace magníficamente el papel de ‘El Uruguayo‘ Danilo, una referencia a Darío ‘Cabañas‘ Coronel. Como Tevez, había nacido en 1984 y a los 10 años, a ambos, al igual que a varios de sus compañeros del baby, los llevaron a una prueba en Vélez de la que sólo quedó Cabañas, aunque en la versión de la ficción hay una primera etapa en la que ambos pasan un primer tamiz. ‘Yo represento al mejor amigo de Carlitos, pero no es el mismo Cabañas por temas de respeto a la familia. Es un tema muy delicado‘, le había manifestado Recalt al Canal de Boca, cuando se estaba filmando.

Pese a su condición de crack, algo que el propio ‘Cabañas‘ intuía, no le era posible tener una constancia en el fútbol y terminaba yéndose de todos los equipos, especialmente cuando comenzó a aspirar pegamento (el paco de los años 90). Su vida transcurría entre algún entrenamiento, el consumo y luego, la adicción, los delitos, y algunas entradas en institutos de menores, aunque insistía en tratar de jugar. De nada sirvió que lo ficharan luego en Banfield y en Argentinos Juniors (allí llegó a pintar con corrector sus botines negros, porque siempre soñó con tener un par de blancos, aunque luego se los cambió a un colombiano que a los pocos remates se dio cuenta de que la pintura se salía con facilidad).

Solía ayudar a grupos de pibes a los que veía solos. Los acompañaba a un kiosco y les compraba lo que quisieran con una parte del botín de los robos, algo que también habían hecho con él los de la banda ‘BSB‘, al principio, cuando era muy chico y necesitaba protección. Aparecía, por momentos, como un Robin Hood moderno, según describe en su libro ‘Tevez, la verdadera historia‘, el periodista Diego ‘Chavo‘ Fucks. Con otra parte de la plata que robaba, se solía comprar zapatillas caras, joyas de oro o ropa.

Le decían ‘El Guacho Cabañas‘ por su parecido a Roberto Cabañas, el paraguayo jugador de Boca que brilló a comienzos de los 90. Jugaba de ‘ocho‘ y era morocho y robusto. Con Tevez habían compartido equipo en Santa Clara y en el Baby de All Boys, donde se dice que formaron parte de uno de los mejores equipos de la historia de la categoría. ‘El Guacho‘ de diez, ‘El Manchado‘, de nueve. Con Tevez, cuentan los que jugaron con ellos o contra ellos, se insultaban en la cancha, y más de una vez discutieron afuera. Iban a los entrenamientos con guardapolvo para pagar el boleto escolar.

‘Pino‘ Hernández los convenció para que fueran al Villa Real cuando aún estaban en el Santa Clara y les dijo que pasarían a una liga más competitiva, y tampoco quedaba lejos de sus casas. Los llevaba el padre de Escobar con la chata, tanto para entrenarse como para jugar. Otro gancho de ir al Villa Real era que Vélez miraba a muchos chicos de allí. Por eso los llevó a probarse en marzo de 1994, pero para jugar en cancha de once y eso lo padeció Tevez. Pino cree que eso fue perjudicial para el actual jugador de Boca porque ‘El Guacho‘ ‘tenía otro porte y Carlos era chiquito‘. Sólo quedó Darío. Carlos apenas si jugó algunos amistosos en Villa Real y un torneo que ganaron en Córdoba, pero no quiso participar en los torneos de Baby.

De todos modos, ‘Cabañas‘ quedó libre a los 15 años, en la octava división. ‘Era un buen proyecto de jugador. Pintaba bien para la Primera. No sólo jugaba bien con la pelota en los pies, sino que era muy luchador‘, lo recuerda Hernández. Lo querían Boca y River, pero se decía que él prefirió Vélez porque es un club en el que desde las divisiones inferiores es más probable llegar a Primera. También se dice que una vez robó un bolso en el club y ya no lo buscaron más, se cansaron.

El ‘Viejo‘ Propato, quien lo tuvo en All Boys junto a Tevez. Y el mismo que los llevaba en la camioneta a los entrenamientos, se lo encontró una vez en Comunicaciones, después de que en Vélez se cansaron de ir a buscarlo por los monoblocks y de abandonar también Banfield y Argentinos Juniors. ‘¿Qué hacés acá, con tantas chances de ir a clubes más grandes?‘, le preguntó. ‘Llevaba mucho tiempo sin verlo. Sabía que no jugaba más, que afanaba, que se había peleado con todo el mundo y que estaba mal. Yo estaba dirigiendo a Comunicaciones y una mañana se me apareció. No lo podía creer. Ya tenía 15 años.

Era la temporada 1999/2000. Carlitos llevaba dos años jugando en Boca y las cosas le iban muy bien, según sabía. Pero a Darío no, todo lo contrario. ’Tano, el único que me puede salvar, sos vos’, me dijo. ¿Qué podía hacer yo más que llevarlo y traerlo? Lo miré desconcertado. Darío podía jugar donde quisiera. Su nivel de juego era demasiado alto para el promedio de los pibes que yo tenía en Comunicaciones. Le ofrecí llevarlo a Argentinos, a Boca mismo con Maddoni, a River con Gabriel Rodríguez, pero insistió en fichar por Comu. Debe haber jugado dos meses y en esa categoría era como tener el as de espadas en todas las manos. En ese momento, tal vez haya sido mejor que Carlitos, pero el contexto en el que se desenvolvió Tevez fue mejor. Y eso lo ayudó. Después, nos encontramos dos o tres veces más, charlamos de cualquier cosa. Yo veía que no estaba bien. Me enteré de que había muerto unos días después, cuando me lo contaron los chicos de El Fuerte‘.

Propato se enteró de que se había suicidado luego de matar a un policía y regresar a Fuerte Apache con un disparo en la nariz. Estaba sentenciado y se sabía que tenía ‘Carta Blanca‘ de la Policía para lo que fuera.

Habían robado en el bingo de Ciudadela, pero habían logrado escapar. Faltaba una cuadra para llegar a Fuerte Apache y ‘Cabañas‘ sabía que una vez allí, ya no lo iban a poder atrapar. Llegaron entonces a la calle Besares y doblaron. Cabañas ayudó a varios a trepar una pared pero se escuchó el ulular de las patrullas de la Policía. Cuando vio que giraba hacia su lado, se dio cuenta de que no había chances, que estaba rodeado y que le había llegado el momento.

Meses antes, cuando se despedía de él porque se iba al Mundial sub-17 de Trinidad y Tobago con la selección argentina, Tevez le había prometido traerle la camiseta que usara en el debut. Los dos tenían, entonces, 17 años. El equipo nacional fue cuarto en ese torneo. Al regresar, su tío Segundo le dio la noticia de que ‘Cabañas‘ se había suicidado de un disparo en la sien.

Los BSB le escribieron una canción, "Cuando un amigo se va". Ese videoclip está en su tumba y también pueden contemplarse varios homenajes del barrio.

"Siempre me decías que ningún policía / te quitaría la vida/ siempre en tu rostro convivía una sonrisa / pero con picardía / porque en todo momento sabías lo que hacías / recuerdo a tu hermano recibiendo la noticia / guacho Cabañas se ha quitado la vida / terminaron las buenas jugadas/ sólo nos has dejado / una lluvia de balas / cuando un amigo se va / tu corazón va a guardar/ esos recuerdos que en el alma/ para siempre van a quedar".

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